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domingo, 31 de marzo de 2013

Lady Oscar. La Rosa de Versalles. Un anime sobre María Antonieta.

 
Colaboración de
Carlos Reyes
 


"Desde chico junto a mi familia veía este anime; y esa es una de las causas remotas de porqué amo la historia y aprendí algo que en colegio no me lo enseñaron tan profundamente (y que con unos libros se complementaría bien)."

El anime consiste en 40 episodios que siguen fielmente a su historia original (manga del cual se originó). Tiene una película con actores reales, siendo la primera película con "actores reales" que haya surgido de un manga japonés.
 
La mangaka (que es como se le llama a los dibujantes y creadores de los mangas) escribió para un público femenino al cual el término se le denomina "shojo".
 
Respecto a la historia que cuenta se le denomina "Rosa de Versalles" porque su protagonista es una mujer llamada "Oscar Francoise de Jerjeys" (personaje ficticio) que nace en la Francia del Antiguo Régimen de una familia noble con roles e influencias en el mundo militar de la nación francesa.
 
Su curioso nombre masculino se debe a que su padre había tenido varias hijas mujeres y como ya se encontraba entrado en años añoraba tener un hijo varón que suceda "el negocio familiar" (de lo militar) y que lleve el apellido, así que cuando nació ella, el padre en un desquicio le puso "Oscar" y desde allí fue criada como un niño noble de la época: esgrima, montar a caballo, vestir como varón, uso de pistolas, estudios propios de un niño noble.
 
El título de esta historia coincide que esta chica era extremadamente bella, con facciones que la hacían muy bella; pero su crianza al ser de la de un varón la hacía tener un carácter muy fuerte (por ello lo de rosa: bonita y con espinas) aunque también hace referencia a toda la historia que vive en Versalles.
 
Fuera de lo que le he mencionado respecto a los porqués, este anime comienza cuando se detienen las guerras entre Francia y Austria; y para calmar deciden unir la reyna María Teresa con Luis XIV a sus descendientes. Por ende María Antonieta se ve desde que es una mozuela y al joven Luis XVI tan tímido.
 
Luego pasa por las desavenencias entre Lady DuBarry (amante de Luis XIV) y la princesa María Antonieta, el escándalo del collar carísimo de perlas cultivadas, la muerte de Luis XIV, la vida cortesana en Versalles y todo lo que sigue con ello. Incluso aparece un personaje el Conde Alexander Von Fersen (que no sé si existió) pero le dan el rol de sabio, elegante, y amante de Antonieta.
 
La historia muestra a un Robespierre joven dando discursos al nuevo rey francés, el pueblo alegre por la llegada de los infantes reales, y con el tiempo un pueblo desconforme, pobre, hambriento; una Antonieta mucho más alejada del mundo, un Luis XVI que no gobierna como se debe, posteriormente el apoyo que ellos le dan a USA para su independencia (Fersen se va formando parte de esas ideas libertarias).
Robespierre
 
Y luego se ve a una Maria Antonieta más madura, lamentablemente el pueblo se alza en armas, se ve a un Robespierre cambiado, se ve todos los cambios cortesanos, el cambio de la facción real a los que buscan la caída de los reyes por parte de algunos militares, y siendo el capítulo 40 el final donde toman la bastilla y luego se cuenta que Francia vivió otros tiempos, ya no de reyes. Lady Oscar como personaje vive todo el mundo cortesano, ella es la protectora de María Antonieta por eso es que se convierte en testigo de todo el proceso histórico.
 
Fersen

La historia tiene su parte romántica, hay además historias menores que se unen a la mayor, al final Lady Oscar se cambia de facción y se va con la gente rebelde (siendo ella de la alta nobleza) y en el anime se deja ver que por su sacrificio logran explotar unas bombas en la toma de la Bastilla.
Espero haberles sido útil, en caso deseen profundizar en la saga, se encuentran fácilmente en la red.

Me despido comentándoles que yo veía de chico junto a mi familia este anime, es una de las causas remotas de porqué amo la historia y aprendí algo que en colegio no me lo enseñaron tan profundamente (y que con unos libros se complementaría bien).
 
¡Saludos y Felices Pascuas de Resurrección!
 
Enlace para que te asomes a esta historia...
 
 

jueves, 28 de marzo de 2013

Su Santidad Juan Pablo I escribió una carta a la madre de María Antonieta de Austria

Me permito transcribir este bello documento, en que, desde el Siglo XX, Su Santidad Juan Pablo I, reflexiona en voz alta sobre las virtudes que una madre debe inculcar en su hija, aunque ésta fuera, una soberana.

Roxana

Hermosa sin extravagancias: carta a María Teresa de Austria
 



maria-teresa-austria
¡Majestad real e imperial!

Os conozco solamente por los libros. Soberana típica del "siglo de las luces", también vos fuisteis un tanto paternalista en vuestro gobierno. Os llamabais "madre" de todas vuestras tierras; pero, al parecer, lo que realmente os preocupó fue que vuestras gentes fueran súbditos obedientes de la emperatriz.
No hay que extrañarse; ni siquiera a una reina puede pedirse que se anticipe proféticamente a los tiempos. De todos modos, en el lote de soberanos de la época, representáis quizá el papel más airoso: ¡directora de la orquesta nacional, sin la pretensión de tocar todos los instrumentos!
 
Mejor aún si os la habéis arreglado como esposa y como madre. Esposo amado en vida y sinceramente llorado tras la muerte (aun sabiendo que os había traicionado con otras favoritas). "Casa de cristal" en la que los súbditos podían observar las costumbres intachables de su soberana. Dieciséis hijos, entre los cuales el famoso José II, llamado por vuestro vecino rey de Prusia "Rey sacristán", y la desdichada María Antonieta, primero princesa, después reina de Francia.
 
Es a esta última a quien, con sensibilidad de mujer y de madre, escribisteis cartas, que todavía hoy se conservan, sobre el modo de vestir.
 
En París se susurra que la princesa no se cuida de la elegancia. Os enteráis en Viena e inmediatamente tomáis la pluma, amonestándola: "Me dicen que os vestís mal y que vuestras damas no se atreven a decíroslo".
 
Ya reina, María Antonieta se excede en el sentido contrario, y os manda un retrato suyo en el que lleva en la cabeza un monumental catafalco hecho de frutas, flores, plumas y sus buenos diez metros de tela. Y vos, a escribirle de nuevo: "No creo que deba vestir así la soberana de una gran nación. Hay que seguir la moda, pero sin exagerar. ¡Una garbosa reina no tiene necesidad de todas estas extravagancias sobre la cabeza!"
 
He aquí una sabia máxima: la hermosura de la mujer resalta sin necesidad de tantas extravagancias.
 
Majestad, ¿lo creeríais? Hay un colega mío, obispo, que parece todavía más comprensivo que vos. San Francisco de Sales está en verdad lleno de sonriente indulgencia para las insuperables pequeñas debilidades humanas, que impulsan especialmente a las mujeres a buscar y cambiar ornatos, tocados y vestidos; se muestra tolerante, en particular con la elegancia graciosa de las jóvenes. "Estas - escribe - sienten como algo innato la necesidad de agradar a los demás". Y continúa: "Les es lícito el deseo de agradar a muchos, con tal de que lo hagan con el único propósito de conquistar a uno por medio del matrimonio".
Como obispo le tocó moderar el celo de la baronesa de Chantal, que montó una vigilancia demasiado austera en torno al vestido de las hijas, y le escribe: "¿Qué quiere? Es preciso que las muchachas sean también un poco bonitas". Pero cuando se tercia sabe reprimir con dulzura las pequeñas (¡entonces eran pequeñas!) audacias de las jóvenes de su parentela: un día que Francisca de Rabutin se le presentó un poco demasiado escotada, él le ofreció sonriendo ¡unos imperdibles!
 
La misma moderación respecto de la moda de los hombres y de las señoras. La señora Charmoisy tiene un hijo joven que se siente a disgusto porque todos sus amigos "sont beaucoup mieux que lui", es decir, se visten mucho mejor que él. Esto no está bien, escribe el santo, porque, "cuando se vive en el mundo, hay que seguir las leyes del mundo en todo lo que no es pecado". La señora Le Blanc de Mions tiene, por le contrario, un escrúpulo: ¿podrá ella, siendo tan devota, empolvarse los cabellos según la moda? "¡Por Dios, responde Francisco, que se empolve hardiment (audazmente) la cabeza: también los faisanes se limpian las plumas!".
Francisco de Sales quería, al escribir así, dar consejos cristianamente sensatos, dejando a la vida devota todas sus rosas sin quitarle ninguna espina. Pero se fue tomado a mal, majestad. El gran Bossuet escribió de él que de esa manera no hacía más que "colocar almohadones bajo los codos de los pecadores". Un religioso incluso predicó desde el púlpito contra la Introducción a la vida devota, libro en el que el santo había desarrollado los conceptos que acabamos de citar; al final del sermón se hizo traer con gran solemnidad una candela encendida, sacó de la manga el libro y le prendió fuego, dispersando las cenizas a los cuatro vientos.
 
Maria_Teresa_de_AustriaMajestad, quede bien claro que yo no comparto la opinión de aquel religioso. Estoy con vos y con Francisco de Sales en la postura moderada y justa de quien comprende y alienta todo lo que es sanamente bello, aun en la moda.
 
Pero también estoy con vos al condenar las excentricidades. ¡Y vaya si hay excentricidades en nuestros días en el vestido y en lo que está relacionado con él: gastos, modo de comportarse, diversiones. Y no hablo ya de la playa y del modo en que algunos la frecuentan.
Vuestra María Antonieta llevaba en la cabeza diez metros de tela, mientras que otros metros se repartían entre el vestido y la cola. Ahora sucede todo lo contrario: hay mujeres que apenas se cubren y andan así por doquiera, pretendiendo entrar de esa guisa incluso en las iglesias.
 
En vuestra corte, Pedro Metastasio, que se movía entre caballeros con peluca y damas empolvadas, compuso algunos melodramas. En uno de ellos escribió:
 
Es la fe de los amantes
como el ave fénix:
que existe, lo dicen todos,
dónde está, nadie lo sabe.
 
Es lo máximo que haya osado decir sentimentalmente hablando. Ahora se atreven a todo; en el vestir, en el cantar, en el escribir, en la fotografía, en el modo de comportarse.
 
En vuestros tiempos decía la Margarita del Campiello de Goldoni: "Mia mare la ne menava a l’opera, se no, a la comedia, e la comprava la so bona chiave de palco, e la spendeva i so boni bezzetti. La procurava de andar dove la saveva che se fava de le comedie bone, da poderghe menar de le fie, e la vegniva con nu, e se divertivimo. Andévimo qualche volta al Ridotto: un pochetin sul Liston, un pochetin in Piazzetta da le stroleghe, dai buratini, e un par de volte ai casoti. Co stévimo po in casa, ghe avévimo sempre la nostra conversazion. Vegniva i parenti, vegniva i amizi, anca qualche zóvene: ma non ghe giera pericolo". (Mi madre me llevaba a la ópera, o si no, a la comedia, y adquiría un palco cerrado, y en ello gastaba su buen dinero. Ella procuraba ir a donde sabía que se representaban comedias buenas, de las que se podía fiar, y venía con nosotras, y nos divertíamos. Íbamos a veces de paseo: un poco por el Listón, un poco por la plaza de los astrólogos, de los títeres, y un par de veces a los tenderetes. Cuando nos quedábamos en casa, teníamos allí siempre nuestra tertulia. Venían los parientes, los amigos y algún que otro joven: pero allí nunca había peligro".)
 
¿Ahora? Alguna hijita de buena familia se ausenta días enteros. ¿Adónde van? Con "su" chico, solas en el coche, solas en el hotel con él, por los caminos del mundo.
 
A veces sucede esto: se recibe una invitación para un baile y en la tarjeta viene con la sigla Sam (sin acompañantes molestos, es decir, ¡sin los padres!).
 
Sucede a veces de leer en los diarios que los empleados de ciertas empresas bajan notablemente el ritmo y la calidad de la producción porque se entregan a prolongadas "meditaciones" sobre el tamaño liliputiense de las faldas o de la ropa interior de sus compañeras de trabajo. O leemos también que tal gobierno, para impedir el aumento de accidentes de tránsito, avisa con carteles a los conductores para que no se dejen distraer por las chicas en minifalda que ven a través del espejo retrovisor o de la ventanilla.
 
Majestad, vos habéis escrito la palabra justa: la mujer no necesita mucho para agradar a otros. Se trata solamente de saber a qué personas se quiere agradar y con qué fin. ¿Agradar a todos? No tiene nada de malo; lo malo puede estar en querer agradar en determinada forma. Creo, sin embargo, que una mujer debe tratar de agradar, ante todo, al marido, al hombre que elegirá como esposa y será el padre de sus hijos.
 
Ahora bien, todos estos desean que la mujer sea elegante y bella, pero en un marco de modestia que la haga más bella aún y moralmente atractiva.
 
Majestad, perdonad que me haya sincerado y desahogado con vos, que aprobáis estas ideas. No es, ciertamente, que falten hoy mujeres que las aprecien. Pero hay algunas que las consideran anticuadas y obsoletas. Vos sabéis, por el contrario, que son irrenunciables y siempre frescas, porque reflejan el pensamiento de Dios, que hizo escribir a San Pablo: "Las mujeres vístanse con decoro, adornadas con modestia y pudor".
 
Ilustrísimos señores, Julio 1971
 
María Teresa de Habsburgo (1717-1780) fue emperatriz de Austria desde 1740. Soberana "ilustrada", gobernó en forma paternalista. Fue madre y esposa ejemplar. Escribió a su hija María Antonieta, reina de Francia, con sensibilidad de mujer y de madre, algunas cartas, que todavía hoy conservamos, sobre el modo de vestir.

Tomado de:

http://www.catequesisenfamilia.org/confirmacion/narraciones/1089-hermosa-sin-extravagancias-carta-a-maria-teresa-de-austria.html
 

Un recuerdo en el presente!

En la actualidad el recuerdo del esplendor de la época de los Luises de Francia se mantiene entre las calles de París, como deseando volver a aquellos instantes previos a la revolución, en que todo aparentemente estaba bien y la monarquía representaba belleza, arte, y un gran estilo de vida.
 
¿Qué pasaría si la gente pudiese volver momentáneamente a ese pasado? Algunos lo han intentado; y, si la nobleza parisina del Siglo XVIII volviera a caminar por las calles, tal vez reconocería algunos estilos como muy suyos. Veamos estos ejemplos:
 
 
Tren parisino, con decoración inspirada en el Palacio de Versalles

 
Tren con decoración inspirada en el Pequeño Trianón

 
Tren con decoración inspirada en la Galería de los Espejos

 
Tren con decoración inspirada en la Biblioteca de Luis XVI
 
 
Además, los que en el presente visitan Versalles, el Palacio en que esta historia transcurrió, buscan con ansias llevarse algún recuerdo de mi época, de nuestra gloria, del Siglo XVIII, en que la dinastía de los Luises y la mía, marcaron una moda que continúa hasta hoy
 
 
 
Objetos representando el estilo de la reina María Antonieta

 
Grabados de imágenes de María Antonieta

 
Una réplica de vestido dieciochesco
 
Al fondo un juego de Nintendo sobre Versalles!

 
Todo en réplica para llevar.

 
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